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Resquicios de una pandemia, una crisis energética y climática sin precedentes, una creciente inflación, crisis de semiconductores y materias primas, el estallido del conflicto bélico entre Rusia y Ucrania… En una situación de alta sensibilidad e inestabilidad como la que nos encontramos, hablar de un servicio marketing digital como el branding puede parecer intrascendente, pero nada más lejos de la realidad tan caótica y casi distópica que llevamos un par de años viviendo.

Solemos olvidar que las crisis, lejos de ser hechos aislados, se caracterizan por ser eventos cíclicos —seguro que si preguntamos a cualquier directivo en el ámbito industrial sentirá que vive en una especie de Día de la Marmota desde 2008—. Lo que marca la diferencia de unas a otras es poner en práctica los aprendizajes del pasado para hacer frente a las dificultades. Aquí entra en juego el branding, un servicio marketing digital esencial en tiempos en los que la promoción sobre el producto o servicio no puede ser la primera opción.

Un servicio de marketing digital que aporta solidez y reputación

Las estrategias de branding permiten trasladar al público objetivo una imagen coherente y humanizada de la marca, que trabaja su repercusión y notoriedad para situarla en el top of mind de los usuarios. Gracias a la consolidación y comunicación de los valores logramos una buena reputación y los usuarios que nos perciben como algo más que un negocio que quiere venderles un producto o servicio. Ese es el punto: generar valor.

Conseguir la simpatía de los consumidores es clave en este servicio marketing digital. Así, en situaciones de inestabilidad, no solo tendrán en cuenta el precio a la hora de decidirse por nosotros o la competencia. La construcción de una identidad sólida y con la que se identifiquen marcará diferencia sobre un producto u otro. A esto hay que sumarle que, con la reducción de la tasa de conversión asociada a una disminución del poder adquisitivo y freno en el gasto, hablar de productos y servicios no es tan sencillo.

Reconvertir los mensajes de cariz más comercial y poner el foco en acciones diferenciadoras y que demuestren una reacción lógica, empática y esperanzadora ante las épocas de inestabilidad hace que el servicio marketing digital del branding cobre un sentido total en su aplicación a corto, medio y largo plazo.

Canales perfectos para reaccionar en épocas de crisis

Como comentábamos, en estas situaciones críticas, el gasto de los consumidores —ya sean finales o empresas— tiende a disminuir y la competencia se endurece. ¿Quién será el primero en caer? En Nal3 lo tenemos claro: aquellos que eliminan el gasto en cualquier servicio marketing digital sin analizar con detenimiento su influencia en el funnel de ventas.

Bajo la filosofía de “recortar gastos” las empresas suelen olvidar el concepto de “inversión”. En ese sentido, uno de los ejemplos más afectados por el pánico en tiempos de crisis son las campañas de paid media. El miedo es una reacción natural a la incertidumbre económica, sin embargo, encontramos ejemplos ilusionantes en la reciente crisis sanitaria por COVID-19. Aquellas empresas que mantuvieron o adaptaron sus campañas de pago obtuvieron resultados muy favorecedores e, incluso, lograron un menor coste en la puja de keywords, ya que otros agentes se retiraron de la competencia. Estos últimos ahorraron gastos en campañas de pago, pero perdieron la oportunidad de invertir en la captación de nuevos clientes potenciales y de generar notoriedad gracias al branding como servicio marketing digital.

Adaptación y rentabilidad también son conceptos posibles en época de crisis gracias a las redes sociales. Permiten emplear a nuestro favor:

  • Una ventana creativa muy amplia en la que hablar de productos y servicios de forma original y poco invasiva, a través de una fuerte identidad visual y de marca.
  • El sentido bidireccionalidad en la comunicación con los seguidores.
  • La escucha social, que permite visualizar lo que opinan los usuarios sobre la marca, al mismo tiempo que navegamos en las preocupaciones de nuestros clientes potenciales y los cambios en sus hábitos.

En este caso, es esencial reflexionar en torno a la adaptación del contenido, sobre todo, para demostrar la utilidad de tu marca en tiempos de crisis.

 

A pesar de que el presente no es brillante, las instituciones todavía auguran un cierto margen de maniobra ante la “leve recesión económica” que se aproxima. Pase lo que pase, en estos momentos el futuro de las estrategias de comunicación pasa por un servicio marketing digital como el branding y pondrá a prueba la agilidad en la toma de decisiones, la capacidad de adaptar la estrategia —no simplemente mediante la eliminación de gastos— y el ejercicio de la empatía y solidaridad de las empresas dispuestas no solo a superar la crisis, sino a aportar algo más a su público objetivo.

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